Fuimos allí por un evento profesional. Desde fuera no te puedes imaginar lo que alberga en su interior. Tiene personalidad propia, con una decoración magnífica. Las habitaciones son amplias y cómodas al igual que las camas. El baño estupendamente equipado con dos lavabos y secador. Nuestra habitación daba directamente a través de una cristalera a un precioso patio. La comida bastante bien (sólo hicimos el desayuno). Por buscarle alguna pega, había una humedad enorme en la pared del dormitorio.
Leí muy buenas referencias hemos estado mi pareja y yo este fin de semana primeramente esperamos mucho rato en recepción solos hasta que nos atendieron pagamos y nos dio la llave una señora amable y pero sin más explicaciones mi ni nada nada y entrabas y salías sin nunca ver a nadie en recepción en los tres días, y la habitación número 005 es del año de la polca limpieza pero muy antigua con dosel del año 30 y muy pequeña Y a la hora de marcharnos pedimos la factura y nos dio un papel pequeño como de recibo a mano escrito, y la cafetería no abren antes de las 10 y pico de la mañana poco personal y muy seco Es bonita las instalaciones pero generales habitaciones muy antigüas
La recepción y las zonas comunes nos causaron buena impresión, si bien la habitación que nos asignaron no nos gusto. Habitación pequeña, mobiliario antiguo. Estaba bajo el nivel del suelo y las ventanas daban a un muro por lo que la luminosidad era nula. Lo peor los sanitarios con fugas. La señora que nos atendió durante el desayuno bastante borde.
Middle of nowhere
Si buscas un sitio con mucho encanto lo encuentras en la posada del moro en cazalla de la sierra. La comida es fantastica, muy creativa y de la region. El hotel meublado con atmosfera y mucho amor en el detaille. El jardin es precioso. Las habitaciones son bonitos y tienen la vista al jardin y a la sierra.
Fantástico lugar, impecable y con un personal muy amable. Las habitaciones espaciosas y bien equipadas. El pueblo es precioso y el hotel cuenta con unos bonitos jardines y piscina.
Restaurante carísimo. El sitio tiene muy buena pinta y fuimos a comer muy animados por las críticas encontradas en Internet. Siguiendo precisamente esas recomendaciones, probamos los gurumelos que realmente estuvieron exquisitos, muy bien hechos (pero poca cantidad). También pedimos el caldero de ternera que, francamente, nos decepcionó. De estas cosas que dices "vale, me lo como" pero que no repites ni recomiendas. Luego pedimos las chuletitas de cabrito que tuvimos que devolverlas a la cocina para que las pasaran un poco más ya que estaban prácticamente crudas y con muy poco sabor, y cuando volvieron, aún quedaba alguna poco hecha. Estos tres platos más las bebidas para dos personas (ojo, sin vino, ni copas ni postre), 60 € y salimos de allí muy ligeros (tanto de estómago como de bolsillo). El sitio, eso sí, muy bien, y el trato excelente. Igual de tapas sale mejor de precio, pero lo que es el restaurante me pareció excesivo.
Bonito hotel rural