Es un lugar muy familiar, atendido por su propietario, Gillbert Leduc, pasamos dos noches en la cabaña con desayuno incluÃdo, cabe mencionar que no hay restaurante ni actividades para realizar dentro de la propiedad, sin embargo Gillbert amablemente nos hizo un recorrido por toda la propiedad, y está una posa del rÃo de la cual se puede hacer uso. Llevamos nuestra comida y pasamos un fin de semana genial rodeado de la naturaleza, en completa paz sin ruidos de la ciudad en un clima muy fresco. La cabaña súper cómoda, tv, con cable, refrigeradora, microondas, platos, vasos, cucharas tenedores, ollas para cocinar, cocina con gas, aire acondicionado, etc. Todas las comodidades de un hogar. no hay que llevar nada de utensilios solo la comida para cocinar.
El acceso es en vehÃculo, la calle es de tierra pero en buen estado durante el verano, me quedan mis dudas durante el invierno.
En resumen fue una experiencia maravillosa, Gillbert una persona espléndida, un gran corazón, nos hizo sentir parte de su familia.