Emblema de la ciudad, es bella por fuera y hermosa por dentro, cede de las festividades del patrono de la ciudad San Martín Obispo de Tours comenzando el "novenario" el 3 de noviembre y culminando el 11 de noviembre, su amplio atrio se llena de toda clase de expresiones artísticas y populares, se hace la tradicional alfombra de arenilla pintada que representa a San Martín Caballero, santo de los comerciantes. Vale la pena visitar esta edificación en cualquier época del año.
Hermoso santuario de paz y oración
Muy bonito y tranquilo con gran historia y riqueza arquitectónica
Una iglecia muy bonita