Una casa preciosa con todas las comodidades
Un hotel rural con encanto
Famtastica ruta nocturna que nos ofrecieron desde la posada, ademas de una grata compañia en su bar. La posada tiene una biblioteca que merece la pena visitar.
Hubo un muy buen servicio,muy buena comida y tratamiento
Para que comprendan el alcance de nuestra insatisfaccion con el servicio recibido por parte de Posada la Casa Grande, le numero las siguientes carencias a tener en cuenta:
Para empezar la falta de formalidad a la hora de confirmar la reserva, ya que nunca recibimos el email prometido. E inclusive, tras intentar comunicarnos con ellos en varias ocasiones infructuosamente.
Aparte de la ausencia de agua caliente, nos llamo especialmente la atención la explicación que se nos brindo haciéndonos ver como una cosa normal dicha carencia estructural. Eduardo (la unica persona que al parecer trabaja en este sitio) nos dijo que fue consecuencia del uso del agua por otras habitaciones. Y es que, el abastecimiento de suficiente agua caliente para todos los huespedes, debe ser un servicio básico y no un plus.
En la habitacion 7, no habia calefaccion en el cuarto de baño. Por ello mi hermana se vio obligada a atravesar medio edificio para duchar a los niños en una de las otras habitaciones.
Segun los servicios que ofrecian, a priori, se podia cocinar en las instalaciones. Por lo tanto llevamos los haberes necesarios para preparar el desayuno. Pero cual fue nuestra sorpresa al encontrarnos la cocina carente de la higiene necesaria para dicho cometido. Es mas, llegue a ver un raton entrar por uno de los agujeros de la celosía de un armario.
Principalmente me gustaria destacar que, una de las razones por las que nos decidimos por este hotel, fue porque me aseguraron que algun tipo de ruta para buscar setas se podria organizar. Y casualmente, tras mi conversación con Eduardo sobre el agua caliente, donde no manifestaba signo alguno de enfermedad, cayo enfermo súbitamente y se cancelo tras haberlo cerrado la noche anterior. Nos quedamos todos muy decepcionados especialmente mis sobrinos.
Y para concluir destacar que a la mañana siguiente, Eduardo no dejo nadie al frente y tuvimos que llamar repetidamente sin éxito a los dos numeros facilitados. Parecia que estabamos nosotros mas preocupados por el bien estar de la casa que el propio encargado que anarquicamente se quito de en medio. No acostumbramos a irnos de lo sitios sin pagar ademas de contraer indirectamente las molestias que ello conlleva. Hubiera sido mas conveniente pagar en el hotel y no tener que hacer la transferencia bancaria.
Y para colmo, en ningun momento hemos recibido el mas misero amago de disculpa por parte del hotel. Todo ello, sin dejar de destacar la altanería, la falta de humildad y el no reconocimiento del "mea culpa", de los que hacen gala, por supuesto. Evidentemente para encarar este tipo de situaciones adversas, hace falta poseer un tipo de calidad personal, que evidentemente no hemos encontrado en la "Posada casa grande". Nos invitaron a rellenar la "mas que justificada" hoja de reclamaciónes que se habian ganado a pulso pero pensamos que esta critica seria mejor, dios sabe que hubieran hecho con nuestra hoja de reclamacion.
Muy económico para su ubicación, habitaciones nuevas y acogedoras. La decoración muy personal, ambientada para hacerte creer que estás en tu casa.
Es un tipo B&B rural, al disponer de zonas comunes como cocina y salón comedor.
El único punto negativo es quizá el sistema de calefacción en invierno, que si te coge una noche de frío importante, para nuestro gusto se quedaba corta y dejaba la habitación algo fría.
Pero como resumen, 120% recomendado.
Estuve el viernes por Jimena de la Frontera dando una vuelta con unos amigos y nos paramos en el Pueblo y decidimos de quedarnos una noche allí y qué acierto! Nos recomendaron La Posada La Casa Grande por ser un lugar muy económico y de buena calidad. Efectivamente pero ya entrando fue como entrar en casa de mi abuela y madre mía salí diciendo ahí dejo mi casa! Es que nos invitarosn a todo, estaban haciendo un taller de plantas silvestres y nos invitaron a quedarnos a las charlas, después estuvimos hablando con los propietarios en el barecito muy bien y contando chistes mu malos pero que parecían los mejores. Por lo demás decir que todas las habitaciones muy bien y acogedoras, restauradas al estilo de antaño con un toque guiri, noruego creo recordar. En fin, una lástima habernos quedao una noche y espero volver pronto para poder estar un fin de semana con mi familia y en familia. Gracias a Miriam, Eduardo y Ramón.