Impresionante hotel en un entorno precioso.
Ideal para escapadas románticas!
Es un hotel de gran calidad, muy cuidado, romántico, tranquilo y muy acogedor. La decoración del hotel es impresionante. Recomiendo especialmente la suite de la terraza con pared vista.
El trato de Mihaila es excepcional, te hace sentir especial y como en casa realmente.
Además el entorno está a menos de 2 horas de Madrid y es ideal para realizar diferentes visitas en lls alrededores.
Sin duda, volveremos.
Un sitio estupendo
No pude entrar. Solo queria visitar el edificio
Hace 2 semanas que lo volvieron a abrir, lo estaban arreglando y todo está perfecto. El hotel tiene muchos detalles preciosos y se nota que está muy bien cuidado.
En el pueblo, no hay nada q ver, pero esta a 20 min de Medinaceli.
Es un sitio muy acogedor, con mucha comodidad y mimos en la habitación.
Aceptan perros, lo que se agradece.
X la tranquilidad ,por el entorno ,y x las personas q lo llevan,un matrimonio encantador,buena gente,y ella una gran cocinera!!!
Tranquilidad y posada con encanto.
Muy agradable. Entorno triste si buscas otra cosa.
El lugar es perfecto para perderse , no nos dieron aperitivos el menu incluido no nos dejo elegir plato un lugar muy tranquilo la comida no estaba muy bien pero bueno no esta mal como experiencia ya que cerca hay bastantes pueblos para ver y la habitacion es amplia aunque se echan en falta ciertas comodidades
Posada con encanto. Buena atención y comida excelente
Entorno muy bonito, ubicado cerca de una reserva de buitres. Las habitaciones amplias, algun problema con la temperatura del agua, El servicio muy bueno, los dueños muy agradables y la cocinera espectacular
He estado aquí no alojado, solo comiendo. Situado en lo alto del pueblo si subes en coche hay un muy pequeño parking de clientes, así que quizá haya que dejar el coche más abajo (y prepararse para subir a pie).
La finca está muy bien cuidada y decorada, y una vez dentro, el edificio está igualmente en perfecto estado de conservación, muy cuidado, adornado y limpio.
El comedor, no muy grande, tiene un enorme ventanal con vistas al exterior. No hay una carta muy amplia, pero si muy apetecible, y ahí está el dueño para recomendar lo mejor del día (o de la estación). Entre los varios platos que pedimos, nos quedamos sin duda con el magnífico pulpo.
Es un buen sitio en el que comer fuera del frecuentado pueblo de Medinaceli, donde puede ser imposible encontrar sitio sin reserva en días con frecuencia turística.