Sin dudas un lugar para visitar. Además del paseo en catamarán que sin dudas es hermoso! El lugar está muy bien conservado. Si vas a pasar un día en el Tigre, no podes perderte el paseo y este lugar histórico.
espectacular lugar fui a unas cabañas y volvere a ir mucha paz y mucho verde
El paseo dentro del Museo es cortito. Está bien conservadas las pertenencias. Se puede si recorrer el amplio parque, tomar mate con vista al río o bien caminar por los alrededores.
Paseo corto, pero muy interesante. Revela un lado desconocido de Sarmiento ( claro, si se enteran de la verdad del por qué el expresidente iba a esa isla), no dejen de preguntarle a la guía por que la cama es tan chica
Casa Sarmiento in the Tigre Delta is different to the historic museum of Sarmiento to which the Google link sends you.
Muy cordial el personal. Bello lugar. Recomendable paseo
Buena idea pero esta un poco descuidada
Es un lugar para aprender un poco de historia, también para conocer lugares nuevos y pasarla genial con amigos y família.
Obvio.. el paseo por catamarán es hermoso.
Es muy lindo lugar para visitar y escuchar a Susi contar la istoria!!!
Casinha de vidro linda, que é a Casa Museo Sarmiento. É necessario contratar os serviços na marina para que você possa pegar ao Museu.
Excelente lugar
Maestro rural, periodista, escritor, político y presidente de la República Argentina (1868-74), Domingo Faustino Sarmiento fue un precursor y un visionario del delta que hoy conocemos.
Sarmiento conoció el delta mientras hacia una inspección de la zona como jefe del Departamento de Escuelas, y quedó tan maravillado con lo que allí vio, que decidió organizar un viaje de exploración para incitar a los ciudadanos de Buenos Aires a poblar las maravillosas islas, ríos y arroyos. Esto ocurrió alrededor de 1850.
Desde pequeño, el Delta lo inquietaba. Sus mapas y pinturas le hacían acordar al famoso río Nilo y a los canales de Venecia, que tuvo la suerte de conocer durante sus viajes. La lectura del excelente libro de Marcos Sastre, llamado “El Tempe Argentino” (editado por primera vez en 1858) fue lo que le faltaba para decidirse.
Y fue así que unas 500 personas, entre las que se encontraban sus amigos Bartolomé Mitre y Carlos Pelegrini, partieron rumbo a las islas para “civilizarlas”, como decía él. Luego de las primeras expediciones y de los primeros viajes, los turistas se fueron sumando notablemente y pasaron a convertirse en vecinos. Se delimitaron las parcelas dentro de cada una de las islas y fueron ocupadas por las familias más adineradas de la ciudad de Buenos Aires, para quienes el lugar resultaba un sitio ideal para pasar el fin de semana o para invertir sus ahorros.
En 1860, Sarmiento ya tenía su casa en el Delta. Dicen los libros de historia que tomo posesión de su isla disparando al aire simbólicos tiros con su arma de fuego, como hacían los conquistadores estadounidenses a medida que expulsaban a los indios de su territorio.
La llamo “Prócida” por la pequeña isla que se encuentra frente a la ciudad italiana de Nápoles, en el sur de Italia, y construyó dentro de su isla un hermoso puente al que bautizó igual al de la ciudad de Venecia, “Rialto”.
La casa es una pequeña construcción de madera con techo de tejas. Según los historiadores de la casa, entre los que se encuentran María del Carmen Magaz y María Beatriz Arévalo, la planta baja era libre, mientras que la planta alta era donde se encontraba la única habitación que posee la casa. Las paredes, construidas con tablas prefabricadas, nos dan la idea de que se trata de una arquitectura mucho más elaborada de lo que pueda imaginarse a simple vista.
Pero Sarmiento no sólo se dedicó a descansar y a escribir en ella. Durante sus más de 30 años de estadía, ofició de consejero en el armado de otras casas y en la solución de los problemas habituales que la vida del Delta merecía por esos años. Fue él, quien en 1855 plantó la primera vara de mimbre, dando así inicio a la actividad de la que hoy sobreviven la mayoría de los isleños. Trajo además, de uno de sus tantos viajes a Estados Unidos, las primeras semillas de pecanes, hoy la famosa nuez del delta que crece en todas las islas.
“En el Delta, el sauce es el material ideal para la construcción. La novedad introducida en las islas es la casita de madera, la arquitectura americana. Un progreso que deseáramos ver introducido a lo largo de todo nuestro país” afirmaba. Sin embargo, los lujos de la arquitectura europea también llegaron al Delta y le impregnaron el toque de romanticismo y glamour que poco tiene la funcionalidad americana.
Sarmiento murió en 1895. Carlos Delcasse adquirió la casa y luego la donó a una institución de bien público, que a su vez la donó al Consejo Nacional de Educación. En 1966, un decreto del Presidente Illía la declaró como Monumento Histórico Nacional y, gracias a ello, hoy se conserva parecida al resto de las casas madereras del delta. Aunque no hay que olvidar que todas vinieron después de la de Sarmiento.
Hoy, la casa funciona como museo y biblioteca. Según la Municipalidad de Tigre, que se encargó de protegerla con el cristal de las inclemencias de la naturaleza y del paso del tiempo, alrededor de 50 mil personas llegan al lugar todos los fines de semana atraídos por la caja de cristal que brilla desde el horizonte.
Cuanta de una forma sencilla la historia de los primeros proceres y sus aportes por la educacion
Es una casa museo. Se puede visitar de miércoles a domingos. Se accede solamente con transporte fluvial.
Las instalaciones cuidadas, con un personal atento y dispuesto a ayudar. Sede municipal y eventos y talleres culturales.
Muy bella. Tiene baño, hay un mercado seca y una plaza chica para niños. Lindo lugar para pasar la tarde.
El museo de una de las casas de Sarmiento. Hay una representacion de la casa y como vivia. Muy lindo parque en la isla. Se puede llegar por lancha colectivo.
El Tigre es un lindo lugar para visitar cuando estés en Argentina. Una lancha te lleva por el Delta del Río y vas viendo a lo largo del camino casas lindas, unas grandes y lujosas y otras pequeñas y modestas. Te hace pensar que ha de ser lindo vivir en un lugar así. Me gustó toparme con la casa Histórica de Domingo Sarmiento tan bien preservada. Vale la pena visitar el Tigre.