Un desastre. Todo, desde la entrada, hasta la ultima habitación. El inodoro peria agua. La griferia del baño floja. Volví de cenar y estuve 10 minutos en la puerta hasta que alguien escuchó el timbre y me abrió. Mas parecido a un hostel de mala calidad, que a un hotel.
En base a que necesitábamos hospedarnos una noche por la zona ya que teníamos un compromiso bien temprano el domingo por la mañana y residimos en la otra punta de la ciudad, seleccionamos este hotel, basicamente, porque encontramos un precio muy conveniente. Probablemente este aspecto sea el que defina lo conforme que uno quede con el mismo, ya que definitivamente desde el vamos no se trata de un establecimiento que uno elegiría con la esperanza de una experiencia de confort o lujo. Se trata de una vieja casona, reacondicionada para recibir huéspedes, cuyo proceso de reconversión o restauración daría la impresión de haber quedado por la mitad, o de haber sido planeado con el fin de no gastar un peso de más que lo estrictamente necesario: definitivamente es un lugar con mucho potencial de recibir la inversión correcta. Para que se den una idea, los lugares comúnes de la casona, originariamente comedores, bibliotecas o salas de estar, permanecen vacíos y mal iluminados y el mobiliario pareciera haberse comprado usado, por cantidad, en un mercado de pulgas y haber sido repartido por las habitaciones sin respetar ningún tipo de canon estético, más que la intención de llenar un poco el espacio y poner alguna que otra mesita o sillón (en bastante mal estado) en cada habitación. Mucha mampostería con detalles, y bastante cable a la vista o incluso pelado. La TV demasiado lejos de la cama para su tamaño, y el baño construído con dimensiones escuetas, para economizar recursos, de forma que la ducha casi está sobre el inodoro. Por la mañana tuve problemas para ducharme ya que debí esperar bastante por agua caliente. La calidad del descanso no destacó, pero al menos había silencio. Salimos antes del horario del desayuno, así que no puedo opinar del mismo. La atención durante el check in fue poco profesional sin ser irrespetuosa, y nos cobraron la estadía por adelantado. El muchacho de la mañana sí fue muy amable. La ubicación es muy buena para lo que es Capital. Recomendable para quien no quiera o necesite alojarse en el centro.
Un lugar de paso agradable, solo fui por cuestiones de trabajo y cumple con lo que promete, tiene aire acondicionado y la ubicación es buena
La habitación olía a humedad concentrada. Se veían las manchas en el techo y era muy fuerte el olor. El baño incómodo, cuando te bañabas se mojaba absolutamente todo y la bacha perdía agua también. La cama cómoda. El desayuno con muy pocas opciones. La primer habitación que nos mostraron era un espacio muy pequeño, encerrado y lleno de humedad, casi sin luz ni ventilación. El precio me pareció alto para la calidad del servicio.
Lugar viejo, mal reacondicionado. Las habitaciones pequeñas y los baños mucho mas. Incomodo. Por la relación costo/beneficio hay lugares mejores. No volvería.
Llegué a este hotel por una promo en Booking que agarré medio sobre la hora (todo el viaje se definió así). Queda en la zona de Colegiales, a unas cuadras de la estación Olleros del subte D. Es una vieja casona que fue remodelada para adaptar las habitaciones a las necesidades de un huesped. La atención de su dueño es muy cordial, te recibe muy bien y normalmente es muy atento. Como ya sabemos: eso es un plus.
La poca puntuación tiene que ver con que lo más flaco de la oferta era lo único que tenía para juzgar: la habitación. Al parecer, ampliaron la cantidad de habitaciones más allá de la estructura normal de la casa y, por ende, mi cuarto (junto con otros tres más) quedaban en un pasillo que daba al exterior. Literalmente, atravesabas una puerta de vidrio y estabas fuera de la casa.
La habitación vamos a decir que era "acogedora". Tenía muchos problemas de humedad, parte del cielorraso dejaba caer pedacitos de yeso sobre el televisor, un Grundig de Tubo de 20 pulgadas. Detrás, una ventana enorme con una cortina blackout pero con una persiana rota, que no funcionaba y quedó desenrollada ahí. Improlijo al mango. Además, las paredes parecían como de estucado, o quizás pintaron sobre el revoque grueso, la cosa es que no era una superficie gentil al tacto (esto es mucho más evidente cuando una de esas paredes da a la cabecera de la cama y pasás el brazo mientras estás durmiendo). Sobre una de las paredes había una especie de perchero de caño, no había placard ni ropero para poner la ropa y eso es bastante incómodo (más si planeás una estadía prologanda y tu valija tiene que oficiar de eso). Por último, el baño. Un minúsculo habitáculo de dos metros cuadrados, con un duchador que estaba casi sobre el bidet. Tenías que ser un toque acróbata para bañarte. El agua caliente tardaba en salir pero cumplía. Además, un aire frío calor que andaba bien para el asunto.
Lo único bueno era la cama: un sommier con un muy buen colchón que permitía un buen descanso.
Dudo que vuelva, la oferta prometía en las fotos un cuarto que no era el que me tocó. No sé cómo serán los otros pero tampoco tengo muchas ganas de probar. Si podés elegir no venir, elegí. Si no te queda otra, ojalá no te toquen de la 513 a la 517.
Hermosa casona colonial reconvertida en un hostel comodo y moderno, exelente atencion!
Un desastre . Las fotos nos son lo que hay en realidad
Paredes con humedad . Los baños un desastre absoluto. Puertas comidas por la humedad. No me quedé y me cobraron medio dia por La reserva . No lo recomiendo en absoluto . Ni siquiera deberia estar habilitado como hotel.
No vale lo que pagas. Las piezas son muy malas.
Nice modern Hotel.
Es un lugar hermoso, con algunos defectos, pero el personal es excepcional.