Mateo 12:1-12: "En aquel tiempo iba Jesús por los sembrados en un día de reposo; y sus discípulos tuvieron hambre y comenzaron a arrancar espigas y a comer. Viéndolo los fariseos, le dijeron: He aquí tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo".
Sabemos que Jesús no pecó. Él no quebrantó el sábado, y probablemente tampoco permitió que sus discípulos quebrantaran el sábado. Tenemos que concluir que los fariseos estaban equivocados. Sin embargo, Éxodo 16:29 les decía a los israelitas que se quedaran dentro de sus tiendas en el sábado y que no salieran a recoger su alimento del suelo. Éxodo 34:21 dice que el descanso del sábado tenía también aplicación durante la temporada de la cosecha.
Los fariseos podían respaldar por medio de escrituras el prohibir que se arrancaran espigas de trigo durante el sábado. Pero su rigor era excesivo; no se suponía que las reglas del antiguo pacto fueran una prohibición general de toda actividad. Mas Jesús no trató de demostrar que sus discípulos se estaban sometiendo a la ley bíblica y violando sólo la tradición farisaica. Por el contrario, Jesús utilizó las Escrituras para mostrar que la misma ley bíblica puede en ocasiones ponerse a un lado.
Los fariseos no estaban interpretando las Escrituras de una manera apropiada. Jesús subrayó esto al mencionar el ejemplo de David: "¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y los que con él estaban tuvieron hambre; cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposición, que no les era lícito comer ni a él ni a los que con él estaban, sino solamente a los sacerdotes?" (vers. 3-4).
La ley dice que el pan de la proposición era santo y que no se debía comer. Pero aun así, David se lo comió y se le consideró inocente. No era permitido de acuerdo con la letra de la ley 18 y, sin embargo, fue permitido en el propósito de la ley espiritual de Dios. Jesús aquí hace hincapié en el hecho de que la letra de la ley no es una guía confiable para la santidad en lo que respecta al sábado. Las personas deben ser juzgadas en el corazón, no por las acciones superficiales.
Jesús dio otro ejemplo en los versículos 5-6: "¿O no habéis leído en la ley, cómo en el día de reposo los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo, y son sin culpa? Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí". Jesús dice que los sacerdotes "profanan" el día sábado. De acuerdo con la letra de la ley del sábado, están haciendo algo que no es legal. Sin embargo, su trabajo se permitió debido a que era el trabajo del templo. El templo era más importante que el sábado.19 El templo y sus ritos sacrificatorios eran más importantes que el sábado, por tanto, lo reemplazaban.
Sin embargo, Jesús es más importante que el templo y sus sacrificios. La conclusión lógica es que él también es más importante que el sábado. Aun antes de su muerte y resurrección, él era más importante que el sábado.20 En lugar de los fariseos preocuparse acerca de una actividad insignificante en un día santo, deberían haberse preocupado por la manera como estaban tratando al Santo de Israel, quien estaba en su presencia. Deberían haberlo adorado en lugar de estar mirando lugares santos del antiguo pacto y en lugar de estar usando tiempos santos del antiguo pacto para juzgar al Dador de esos tiempos. El sábado era santo sólo porque Dios lo había designado como santo, y aquí estaba Dios mismo. ¡Deberían haber aceptado sin interrogaciones lo que él hacía, y deberían haber seguido su ejemplo!
Después, Jesús resumió su argumento acerca del sábado y acerca de su propia identidad: "Ustedes no han entendido el significado de esta escritura: 'Lo que quiero es que sean compasivos, y no que ofrezcan sacrificios'. Si lo hubieran entendido, no condenarían a quienes no han cometido ninguna falta. Pues bien, el Hijo del hombre tiene autoridad sobre el día de reposo"
Un excelente lugar donde la presencia de Dios se siente y donde serás confrontado con la palabra de Dios