Un café normal 1.60 €. Un bar normal y corriente sin ningún lujo.
Buen sitio donde escuchar y ver la tele sin que nadie te moleste a la vez que estas en Google Maps.
La comida muy regular, pedimos un gazpacho y no sabía a nada, el servicio muy lento, van atendiendo por orden de llegada hasta que no terminan con todo el pedido de una mesa no empiezan con la otra.
Calidad precio nefasto, no lo recomiendo.
La Cocina Tradicional Extremeña es su mejor tarjeta de presentación. Desde una estupenda caldereta de cordero hurdano, pasando por las migas, el cojondongo, etc.
Además dispone de una amplia variedad de raciones y bocadillos. En pleno centro de Plasencia. Muy recomendable.
Un lugar de buen tapeo en una de las esquinas de la plaza Mayor. Mucha gente también de pie tapeando y charlando con los amigos.
Muy céntrico y aunque este abarrotado el servicio es rápido. Muy rica la comida aunque un poco caro.
Buen sitio para picar algo y tomar algo. Muy centrico, en el centro de la plaza mayor.
Comida y trato excelente, pedimos sobre todo los platos típicos de la zona y están buenísimos. Fuimos 14 y nos reservaron sitio en plena semana santa. Tienen un pequeño salón en la planta baja que la temperatura es súper agradable. Si pudiera solo le quitaría media estrella y es por un insignificante fallo de picante. Pedí un solomillo cabreado, el cual dijeron que era picante y puesto que a mi me gusta mucho el picante les dije que me lo cabrearan mucho más, por lo que el camarero me dijo que me traería más salsa y ya lo pusiera a mi gusto. Cuando trajeron la carne, pedí la salsa y me trajeron lo que supuestamente eran guindillas molidas y me dijeron que eso ya picaría. Al final le eche todo el picante y cuál fue mi sorpresa de que eso no picaba nada!! Por todo lo demás sitio super bueno y recomendable.
Para tomar tu cervecita,copas o simplemente un café,trato agradable y ordenado.Ademas si deseas comer o cenar,tiene una carta muy variada.
Estupenda parada en la plaza. El precio muy bien y la atención que recibimos estupenda. Una ración de torta que levantaba a un muerto amortajado y con ganas de menudear pan en mano y hocico abierto, con unas cervezas que eran alivio del viajero.
Repetiríamos, ¡que es lo que importa!