Nuestra estancia en Valbusenda nos ha ofrecido una experiencia de turismo enológico y de relax de un nivel excelente.Llegamos buscando una escapada en la que relajarnos y desconectar y no pudimos elegir mejor:
Todo está cuidado hasta el más mínimo detalle, desde el check-in, el trato de los camareros, los pequeños detalles en la habitación al final del día y el mimo y la atención del equipo que lleva el SPA.
Teníamos intención de visitar Toro durante nuestra estancia de dos noches pero sencillamente, estábamos tan a gusto en el complejo, que decidimos quedarnos a disfrutar de todo lo que el complejo tiene que ofrecer y dejar la visita para otra escapada
Excelente sobre todo en personal. Tuvieron detalles muy bonitos por nuestro aniversario . Me lo recomendó mi hermana pero yo lo sigo recomendando y volveremos seguro . La comida perfecta y cuidada espero que tenga una Estrella Michelin . Los desayunos buenísimos Y las bodegas fueron interesantes la persona que nos explico encantadora. El personal hace grandes a las empresas y a esta la han hecho ..
Increíble lugar. Estuvimos el año en que abrió y es un hotel fuera de serie. En el restaurante Nube todavía estaban poco rodados habrán mejorado seguro. Amplitud elegancia diseño amabilidad todo en uno.
Excelente hotel. Habitaciones grandes y bien decoradas. Atención cuidada al máximo, con muchos detalles del personal. Buen spa y cafetería con vistas. No le doy 6 estrellas porque no se puede :-)
Magnífica visita a la bodega, orquestada por nuestro guía enólogo Ignacio Soto. Ha hecho la visita realmente amena, haciendo que nos sumergiésemos en el mundo del vino sin que supusiese un problema por nuestra falta de entendimiento del mismo.
Ha sido una experiencia realmente genial. La recomendamos 100%.
Hotel, bodega y entorno espectaculares. Los empleados de 10. Fuimos con niños menores de 5 años y tuvieron muchos detalles con ellos. El precio el adecuado a un hotel de 5 estrellas.
Ni el spa ni los masajes se corresponden con las estrellas que ofrecen. Estuve en hoteles de menos estrellas e, incluso, balnearios urbanos, con mejor servicio.
Respecto a la zona de Spa, algunos de los botones de las piscinas y duchas no funcionaban y, los que funcionaban, eran los que no se correspondía con la ubicación. Te dan toalla, albornoz (se depositan en unos cubos de los vestuarios) chanclas desechables, gorro (de tela, a devolver en recepción) y un agua pequeña, para hidratarse.
Respecto a los masajes, ni de lejos cuestan lo que recibes. La música de fondo, salvo un par de canciones, nada tenía que ver con la temática del masaje y de relajante, tampoco tenía mucho. A mayores, en la pausa entre canción y canción, se oía la gente del spa. Respecto al masaje en sí, poco tuvo que ver con el nombre que tiene, además de que, perdía el contacto cada poco para coger el aceite (los buenos profesionales masajistas, están en contacto constante con las personas que atienden hasta que terminan) Al finalizar, ofrecen un zumo de naranja en unas sillas colocadas en una esquina donde ves recepción, el gimnasio y las voces de la gente. Muy "normal" para concluir el relax, teniendo en cuenta que, arriba, donde están las salas de masaje, hay un lugar igual (aunque el jaleo nadie lo quita)
Por último, decir que está situado junto a un pueblo llamado Peleagonzalo y que, el entorno, es plano total. Es decir. Que de buenas vistas, tiene poco.
Verlo para creerlo Espectacular Hotel, Restaurante y Bodega. Servicio exquisito
Excelente ubicación, calidad de servicios, atención y mobiliarios. Todo un conjunto de armonía en el entorno.
Sois excelentes,muchas gracias
Hotel que dispone de su propia bodega de vino y ubicado en la vega del Duero a 15 minutos del bonito pueblo de Toro. En el exterior de sus instalaciones se encuentran sus viñedos propios y zonas para pasear amplias. Lo hace un lugar ideal para descansar ya que es muy tranquilo.
Todas las instalaciones son de estilo moderno y con amplios salones comunes y con vistas a las viñedos y tierras de cultivo que lo rodean.
Dispone de spa y piscina exterior.
Merece la pena hacer una visita para tomar sus excelentes batidos y disfrutar de su entorno aunque no se vaya uno a alojar allí.