Hotel acogedor en un pueblecito pequeño pero con encanto. El personal proporciona un trato, agradable, amable y atento.
Buena atención y precioso palacio. El pueblo es muy tranquilo y el hotel está justo en medio, con muy buenas vistas alrededor y en medio del área de bodegas de la Rioja alavesa. Las habitaciones son muy bonitas y cómodas, aunque es cierto que se oye cualquier ruido de afuera. Aprovechamos para cenar y disfrutamos mucho tanto de la calidad de los alimentos como de la cocina, por supuesto, todo acompañado con buen vino. El trato, amabilísimo. Buena relación calidad/precio, aunque los platos no son muy grandes. Los espárragos estaban increíblemente sabrosos, y los postres excelentes.
Atention
El restaurante muy bueno. Tomamos un menú de 25 euros. En general todo muy bien, pero lo mejor quizá el rape y los caparrones, típicos de la zona. Un pelín más flojo el arroz caldoso, algo pasado y sin mucho sabor. Mención especial para los postres, sublimes. El lugar y el personal son ambos excepcionales. Recomendable.
Una atención estupenda y buena comida, especialmente los caparrones con sus sacramentos
Desde fuera es precioso pero no hemos entrado porque íbamos de paso
Hotel con encanto en un enclave excepcional.
This is a lovely place! Unforgettable.