Hemos pasado tres días de Semana Santa de 2017(jueves, viernes y sábado) en estos apartamentos.Ha sido un emotivo encuentro familiar, nos hemos juntado 23 personas. El lugar tranquilo y los apartamentos estupendos, bien equipados y muy limpios. Al ser tanta gente, los hemos ocupado todos. Hay un apartamento grande que es donde hacíamos las reuniones familiares, comidas y demás. También hay un magnífico patio con barbacoa. Los niños se lo han pasado genial pues hay una habitación abuhardillada donde pueden dormir todos juntos. Está a quince minutos de Sigúenza y desde allí se pueden hacer rutas senderistas por el parque natural del Río Dulce. Por poner alguna "pega" en Olmedillas no hay cobertura aunque los dueños te propòrcionan un teléfono fijo que puedes usar. En resumen, os lo recomiendo.
Espléndidas casas, acogedoras, cuidadas, confortables.
Salones con chimeneas. Da gusto haber paseado por el campo nevado y acurrucarse al amor de la lumbre en los cómodos sillones y envueltos en suaves mantitas.
En el verano son estupendas las reuniones nocturnas en el patio, tomando el fresco a la luz de las velas.
En cuanto a las comidas no hay que perderse el riquísimo cordero asado por Alfonso, el dueño, en el horno de leña y la paella cocinada también en leña.
Y no digamos los platos cocinados por Julia, su esposa, con los productos de su huerta o de temporada como, por ejemplo, las setas, en cuyo conocimiento son expertos. Los postres estupendos haciendo mención especial de la macedonia de frambuesas de su cosecha, la tarta de manzana y el tiramusú, entre otros.
Otros atractivos son 7nas cuevas prehistóricas a 2 km. del pueblo por lo que se puede ir paseando y la cercanía de un yacimiento y pequeño museo prehistórico y la visita a la cercana localidad de Medinaceli.
El trato de los dueños exquisito y entrañable .
En resumen, una delicia para repetir
Espectacular! Muy aconsejable para pasar un fin de semana familiar con amigos. El desayuno y las cenas son de alta calidad, ojo a la mermelada de Mora que hace la señora Julia!
Las instalaciones hay que reconocer que están de lujo, muy limpias, modernas y cuidadas hasta el último detalle. Tiene una especie de patio en la parte trasera, realmente agradable.
Aunque lo anuncian en la web no tienen WIFI. Hasta hace unos días (28-06-13) no tenía señal alguna
Tampoco hay cobertura telefónica de ningún tipo en km a la redonda, lo cual puede ser una ventaja si uno busca aislamiento, pero un problema en caso de emergencias.
El dueño se pasa frecuentemente por la casa. Si no lo queréis así, indicadselo expresamente para preservar vuestra intimidad.
Los dueños son amables, serviciales, siempre dispuestos a ayudar si surgen dudas, sobre lugares para visitar como información sobre donde comer. El restaurante que nos recomendaron Excelente.
La casita es preciosa, confortable, decorada con un gusto excelente, muy bien equipada y sobre todo LIMPISIMA. Se duerme perfectamente, no se oye ningún ruido.
La chimenea del salón da a la estancia una sensación de paz, relax. Los dueños no sólo te proporcionan la leña, sino que además te enseñan como encenderla.
Nosotros viajamos con mi madre, con movilidad reducida, y todo fueron atenciones para que ella disfrutara de la estancia.
Muy muy muy recomendable.