No es para tirar cohetes, hay de mejores, ofrecieron huevos caseros que nos sentaron mal, la zona esta muy bien, hay muchas cosas para visitar alrededor.
Muy bonito, agradable y familiar. Buena comida y buena compañía de los dueños. Se pueden hacer muchas excursiones.
Fantastica casa rural y espacio gastronómico para saborear productos auténticos del Maestrazgo. La hospitalidad su gran fuerte. Mar y Fernando un amor de pareja. No hay que dejar pasar la oportunidad. Un diez en todo, volveremos.
A cozy, welcoming apartment (Casa Rural). Every meal is made with fresh, home-grown ingredients. Moreover, every bite is as flavourful as any other. Both hosts are willing to help to fulfill your stay as if it's a 5 star experience.
Buscamos una casica para pasar un fin de semana en el campo y en el monte y descubrir el Maestrazgo y nos encontramos con un sitio muy especial. La última vez que nos topamos con otro sitio con tanto encanto, hospitalidad y buena cocina fue en Ansó en la Posada Magorías, y la verdad que El Mirador del Maestrazgo es otro de esos sitios a los que volveremos sin duda. Cómodo, limpio, agradable, vamos como en tu casa y para más inri la pareja que lo regenta, pasados dos días te hacen sentir como de la familia! Muchas gracias a Mar y a Fernando por todo el cariño y el esmero que ponen en su trabajo. Habeis conseguido que nuestros fin de semana rural fuese de diez!
Pues nosotros habíamos estado el fin de semana anterior (Semana Santa) con nuestro perro en la casa "El Torero". Chiquita pero muy acogedora. Mar y Fernando nos sorprendieron agradablemente con su trato, su simpatía y su buen hacer en la cocina. Productos naturales y ambiente familiar que te hacen disfrutar en la mesa. Y todo ello en un entorno poco conocido pero precioso. Muy recomendable. Para repetir.
Zaragoza - Ejulve. Sábado 22 de abril.
Abrimos camino a Ejulve por la carretera nacional.
No tardamos en llegar a la recta de Belchite, que cual máquina del tiempo, te conduce a las entrañas del Bajo Aragón rápidamente mientras insinúa sus grandezas
En Ejulve, mapa en mano, nos sorprende un pueblo alto, de una esbeltez rondante a los 1100 metros.
Pensamos que los habitantes de Ejulve son todos unos atletas una vez conocemos sus cuestas. Su genética es más resistente que la nuestra, lo tiene que ser, aunque quizás ellos ni siquiera lo piensen ni lo sepan, nosotros lo tenemos claro.
Las vistas, desde lo alto de Ejulve, visten de primavera y bañándose en luces de atardecer nos conducen hasta nuestros, ahora amigos, Fernando, Mar y Trufa, esta última, una perrita negra como la aceituna.
Llegados para una noche, finalmente fueron dos, no podemos más que agradecer la hospitalidad, familiaridad y cariño con la que fuimos sorprendidos.
Su rica cocina, acompasa a las estaciones ayudada de su coqueta huerta y granja.
Los guisos en cazuela saben a amor de abuela, y la Casa del Gato, donde fuimos hospedados, se muestra cómoda y con encanto.
Queremos resaltar lo que para nosotros marcó la diferencia y es el "acompañamiento".
Entre los términos que significa "comer pan con", o, compañero "comer o compartir el mismo pan", subyace un profundo sentido de atender bien, hacer sentir bien a todas las personas que por allá se acerquen.
..así nos vamos, agradecidos por todo, esperando repetir.
Dani, Mer y Romeo
El entorno, la casa, la comida y la compañía, todo un 10. Tuvimos mucha suerte de poder estar en los Pajarcicos y de conocer a Mar y Fernando. Totalmente recomendable!
Hemos hecho una parada para comer nada mas y hemos estado como en casa, nos dieron de comer sin reserva y sin problemas.
Comida muy buena y en cantidad, precio correcto y trato excelente.