Casa bonita, muy espaciosa y cómoda. Un lugar tranquilo donde desconectar y relajarse. La bodega es genial para comer o cenar todos juntos.
Recomiendo un fin de semana por la zona, un paisaje estupendo, con pueblos llenos de encantos y por supuesto el Monasterio de Piedra. La casa estupenda, acogedora, bien equipada y con una estupenda bodega. Los propietarios, Faustino e Isabel son buena gente, te saben aconsejar bien y se preocupan de que estes agusto. Para volver.