Hemos reservado la terraza para la comida de empresa, la comida ha sido buena pero escasa, para 6 tapas y 3 o 4 cervezas hemos salido a 40€ x cabeza. Cafe te lo pagas y solo querian q nos fuesemos lo antes posible. No volveré.
Restaurante de comida mediterránea. El local es un chalet amarillo muy acogedor también tiene una terraza muy vintage. Dentro del restaurante se puede reservar y la comida es de carta. Sin embargo, en la terraza no se puede reservar y la comida es de picoteo. Lo curioso de la carta es que son una serie de menús de precio cerrado a elegir entre varios primeros, segundos y postres. La comida es muy variada y de calidad. Recomiendo virutas de foie, falso risotto, chipirones y carpaccio aunque todo está riquísimo. Buena relación calidad precio (20€-30€/pers) Trato muy agradable.
Restaurante con muy buena relación calidad - precio.
Lugar muy agradable y original. Excelente servicio y buena cocina. Ambiente y decoración muy cuidados. La terraza es sublime, aunque mi compañía lo era más. Volveré.
Comida familiar en un entorno agradable y tranquilo, el producto de buena calidad y bien elaborado, variedad como para repetir. El servicio muy atento y amable. La relación y calidad precio correcta.
Un lugar muy agradable para tapear, comer o tomar una copa. Ambiente muy agradable y trato exquisito. Muy recomendable.
Un lugar original, muy cerca de Arturo Soria. Servicio rápido, atento y agradable. No es caro. Ambiente de cierta intimidad, a media luz. Recomiendo repetir.
El gazpacho está muy rico. El arroz abanda esta muy bien y a los niños les encanta.
El atún es bueno también. Raciones abundantes. Comer en la terraza es sin cita
La comida muy buena y servicio rápido. No le pongo 5 estrellas porque los camareros nos echaron casi a patadas cuando llegó la hora de cerrar. No nos dejaron ni terminar la copa
Restaurante con una muy bonita decoración, servicio muy atento y rápido. La comida es otra cosa: de primero alcachofas a la plancha, eran de bote, imperdonable. De segundo bao de pato, el pan estaba frío y húmedo, el pato llevaba una salsa totalmente insulsa y fin matices, todo adornado con una hoja de perejil. Solo el postre se salva, tarta de queso con frutos rojos que sorprende por su sabor y textura.