Es una pena que tratándose de Koldo, uno de los grandes profesionales de la cocina asturiana, no sea más esmerado en el cuidado de la clientela. Un establecimiento donde prima la cocina de diseño, en el que no se están quietos cobrando, simplemente por no comer.
Es un robo para lo que comes.
Para no volver mas.
pasable
No vuelvo ni loco. Precio, muy caro. Cantidad poca