El Hotel Rural Albamanjón es un hotel muy bonito junto a las Lagunas de Ruidera. Merece la pena visitarlo aunque solamente sea para tomar un café o una copa. Además está a medio camino de la Cueva de Montesinos donde Don Quijote se quedó dormido por espacio de una hora, lo que al personaje le parecieron tres días.
Llegue con toda la ilusión para que mi novia conociera este sitio. Con el mal trato de la camarera decidimos irnos sin comer ni beber nada. En realidad parece que era lo que pretendían desde el primer momento
Uno de los hoteles con más encanto en los que he estado. Entorno de gran belleza, habitaciones con excelentes vistas de las lagunas. Cabañas individuales, espaciosas y muy acogedoras. Perfecto para una escapada romántica. El restaurante de 10, imprescindible probar el menú degustación de platos típicos manchegos una auténtica delicia!!
El entorno es inmejorable. Sales del hotel y vas directo q la laguna. Las habitaciones son grandes y espaciosas, decoración típica manchega. Muchas habitaciones tienen una terraza individual muy acogedora.
En el restaurante se come muy bien
Por poner alguna pega, es que hay poco sitio para aparcar los coches.
Precioso y pintoresco hotel, enclavado en la ladera de una montaña. Las habitación me resultó muy acogedora y me encantó la terraza, ideal para cenar de noche a la luz de las estrellas (gracias a que no hay contaminación lumínica es un espectáculo precioso). El desayuno es casero, con un bizcocho diferente cada día. Se nota que lo preparan con cariño.
Justo en frente se encuentra una laguna donde es posible bañarse.
Me ha encantado y sin duda volvería a repetir. Me parece un lugar ideal para una escapada romántica, donde además permiten perritos buenos.
Un complejo donde poder comer bien, tomar un café con bollería de lujo, alojarse en un entorno de cuento y en frente de una laguna. Muy idílico.
Un magnífico lugar para tomar un café con tarta con vistas a las lagunas.
Excelente, sublime, la comida hace años que vamos a comer allí, y sencillamente me encanta, pero este finde nos hemos alojado una noche en EL Celemin y todo perfecto. Genial servicio, excelente habitación y comida perfecta.
Es un hotel encantador, con una peculiar distribución de las habitaciones. Son casitas independientes, que se distribuyen por la ladera de la montaña, bastante vertical que da justo a una de las lagunas. Espectacular y solo apto su puedes subir muchas escaleras. Buena gente y buenas habitaciones. El precio está por encima del servicio. Pero, es su precio
Trato personal buenisimo, habitaciones con terraza privada estupendas, lástima que para acceder a ellas las personas con movilidad reducida lo tuvieran dificil por lo demás un 10