Un hotel con encanto situado en el alto de Maderuelo a cuyos pies se encuentra el embalse de Linares. Es un sitio muy entrañable, elegante y tranquilo que ademas se encuentra en la encrucijada de Segovia, Soria y Burgos por lo que permite conocer los tesoros de Castilla y León, disfrutar de sus sendas, hacer turismo activo, pescar en el embalse de Linares, avistar aves, y por supuesto disfrutar de su gastronomía y de sus afamados vinos. Muy recomendable
Relax total y trato excelente
Un lugar perfecto para descansar.
Comida castellana y buen bacalao de manos lusitanas.
Buen sitio para recalar y descansar
Decoración muy cuidada y acogedora, excelente trato que hace que la estancia sea muy agradable. Atentos a cada detalle para que el cliente disfrute de un fin de semana relajante en un bonito paraje natural.
Enclave espectacular, con una decoración muy cuidada en un ambiente tranquilo y relajado. Muy pendientes del bienestar del cliente con múltiples detalles.
Tranquilo con trato excelente y en un entorno espectacular.
Muy acogedor, cómodo y agradable en un entorno natural y tranquilo con un diseño equilibrado y de muy buen gusto. Totalmente respetuoso con el medio ambiente. La atención, excepcional, cercana y personal. La cena y el desayuno, todo buenísimo y casero con elaborados productos frescos de la zona (excepto el café, que estaba regular). El spa es normalito, sólo tiene jacuzzi y sauna; nos esperábamos más, pero para un hotel de cinco habitaciones no está mal.
Lo malo: el precio; un poco caro para ser un hotel pequeño en un pueblo que no tiene nada.
Esta en uno de los pueblos más bonitos de España y la gente del hotel muy amable. Recomiendo este hotel.