El restaurante genial. Un patio andaluz en el que se puede cenar en pleno agosto sin pasar nada de calor.
Los platos son generosos y de precios baratos. Las tapas más que suficiente para acompañar al plato principal.
El servicio muy bueno. Agradable y con los tiempos justos para no agobiar y no desesperar.
Estuvimos en un apartamento con cocina y cuarto de baño. Tele, frigorífico, lavadora bastante bien de precio.
El ambiente es familiar y relajado, lo que no quita para que arreglen algunos detalles de fontanería (duchas y grifos) y cuiden la limpieza en algunos sitios (sofá y mantas).
En conjunto, está muy bien y recomiendo ir. Es acogedor y el precio está bastante ajustado.