La dueña que lo regenta, desde el segundo uno transmite mala sensación con una amabilidad incomoda, y trato a los camareros inusual, como si supieras que esa manzana que te ofrece la señora fuese de aquel cuento. Nos intentó engañar diciendo que la TPV no recibía señal, finalmente le funcionó milagrosamente al ver que no teniamos efectivo suficiente. De la vieja escuela, el cocido lebaniego era la única opción, el más caro y con menos ingredientes que he probado aunque sabroso 14€/persona. La señora lo dirige todo, no sabes los precios hasta que pagas, quienes trabajan con ella que son dos personas pareciera que le temieran. Nos fuimos de allí con una incomodidad indescriptible, personalidad y carácter difícil en ella, sacado de una pelicula de hitchcock. Por cierto, leer los comentarios de google, booking y tripadvisor, no os lo perdáis. Hay positivos comentarios de quienes han sido encandilados por esta señora y otros negativos que tienen la misma percepción mala experiencia o peor aún tanto en la posada como en el comedor.
Mansión impresionante destinada hoy a turismo rural. Tiene bar donde sirven comidas. En un entorno incomparable en Picos de Europa. Atención rápida y amable. Recomendable para ir sólo, En grupo o en familia.
Un lugar en un entorno mágico pero algo innacesible, aunque sabes a lo que vas, claro.
Es un molino antiguo reconvertido en hotel, con decoracion rústica pero cuidada .
Asun es agradable, las pegas son que a través de Booking tuvimos problemas con las fechas de reserva. También puso alguna pega para pagar con tarjeta, pero acabó funcionando el datáfono. 70€/noche en temporada alta. Es un buen sitio para perderse!
Atención inmejorable. Comida exquisita. El mejor cocido lebaniego. Mousse de limón exquisito. Entramos con reparos porque nos lo desaconsejaron. Pero ahora al que no entraremos es al lugar que nos informaron mal.
Un molino reconvertido en hotel. Las habitaciones decoradas en estilo antiguo pero cómodas. El entorno maravilloso