Un viaje a un muchos sitios en un instante. Música muy agradable, mimo en el servicio y muchos detalles para perderse mirando.
El local es original y distinto a todo. Me gusta ir de vez en cuando a tomar unas cervezas, si estoy en Valladolid, pues es tranquilo y puedes mantener una conversación con tus acompañantes. Casi todo lo que ves está a la venta y tiene puesto el precio. Dueños amables.
La casa de muñecas a tamaño real. Literalmente, no me he sentado en un banco más incómodo en mi vida. Refrescos a precio de tinta de impresora, con snacks low cost. Da la sensación de estar en una pesadilla de Lewis Carroll. Lugar a evitar.
Sobre todo buen trato. Un buen lugar para tomar una caña y picar algo. Además te dejan entrar con tu perro. El sitio es original y totalmente diferente al resto.
Un lugar curioso con su personalidad propia, qué aún estando cargado de objetos singulares resulta apacible
El matrimonio que lo gestiona hará tus delicias. Simpatía, buen trato, magnífica conversación. Siempre ideas pioneras. No te esperas lo que hay dentro
Hay pocos sitios como este en valladolid y en otras ciudades. Mágico desde que entras por la posibilidad además de poder comprar todo lo que adorna el lugar lleno de antigüedades. Trató genial y variedad de bebidas y alguna comida. Lugar con encanto.
Un lugar con un estilo muy personal.
Es como un pequeño museo, y los dueños son tan amables que te explicarán el origen de cada cosa sin problemas.
La bebida es buena, incluso con sorpresas cuando preparan algún cóctel especial.
El lugar está limpio (sorprende porque hay tantas cosas que casi no entran). Los baños también.
Recomendable ir de vez en cuando.
Original.