Remanso de paz en las afueras de Ronda en el que se puede disfrutar de un buen día conociendo el proceso del vino con degustación y terminando con un buen cocido con su pringà.
La visita a la bodega increíble, el trato inmejorable, te hacen sentir como en casa, lo explica todo de forma k aprendes y te enteras, ves una bodega preciosa en un enclave único y sus vinos te enamoran. La cata es muy buena y como no, comprar las botellas de los distintos vinos que luego se saborean en casa y te trasladan. Muchas gracias por la atención que nos dieron.
La recomiendo es mas, visita obligada diría yo.
La visita ha sido inmejorable, súper recomendable. El trato de Jesus ha sido muy cercano y familiar. Hemos pasado un rato muy bueno. Y los vinos exquisitos, para mi en especial el Pago de Espino.
Awesome wine. Great prople.
Una de las mejores bodegas de Ronda y en especial el pinod noir