Lugar y ubicación ideales. Instalaciones muy buenas y, sobre todo el trato recibido por los dueños, Aurora y Pablo. Un sitio para recomendar y volver.
Todos los detalles están cuidados en este hotel rural. Tanto las instalaciones en sí como la amabilidad de sus dueños hacen que la estancia sea de lo más agradable. La casa es muy acogedora, destaca sobre manera el rincón de lectura y el comedor con enormes cristaleras que dan al río y la arboleda.
Estuvimos a finales de agosto 2017 disfrutando de un día en esta casa rural, después de hacer el descenso de la senda del oso en bicicleta. Nos encanto la casa rural Alesga. Tanto por su entorno con un río al lado, una ubicación perfecta, pues a tan solo 2 km esta cueva huerta, y a otros 2 km hacia sur, el parque de la prehistoria. Como las habitaciones limpias y con muy buenas vistas exteriores. La amabilidad y la cena; que hay que reservar previamente y ya esta confeccionada donde te sirven el típico cachopo asturiano, que estaba por cierto riquísimo y la tarta de queso espectacular. Al final de la cena amablemente nos dio su dueño la receta.
Sin duda repetiría en hospedaje en esta casa Rural.
Muy agradables en cuanto al trato y muy limpio todo
La verdad es que esperaba bastante más de este alojamiento. El entorno está muy bien pero las habitaciones son mejorables, la tele está lejos, la cama no es gran cosa y el baño con bañera. En la habitación había telas de araña detrás de la puerta y bien que estamos en el campo pero aquello llevaba meses seguro. En cuanto al desayuno no había ninguna opción para los que nos gusta desayunar salado, todo era tostadas con mermelada, bollitos o fruta. En definitiva, es una pena que estando en un lugar tan maravilloso no termine de rematar el momento idílico.
Elegimos Alesga para pasar dos noches y conocer la zona y salimos encantados. La ubicación, en plena naturaleza,permite pasear, descansar y desconectar.Amplia zona para dejar el coche.En los alrededores hay cantidad de cosas para ver y hacer sin hacer demasiados kilómetros con el coche (Cuevas, prehistoria, senda del oso, rutas,paseos)
Las habitaciones y las zonas comunes conjugan un aire moderno con detalles rústicos y rurales.Destaca la tranquilidad y el relax que produce la enorme cristalera que da al rio, una delicia mientras desayunas o cenas. Las cenas caseras y generosas en cantidad. Pero como ocurre en muchos alojamientos al final te quedas con el recuerdo de el trato, familiar, cercano y amable , la atención con nuestra pequeña de año y medio que estaba encantada y esas cenas tan ricas servidas como si estuvieras en casa de tu madre o abuela. Un sitio para repetir.. Naturaleza,descanso y sitio muy cuidado en los detalles a un precio asequible. Gracias
Hotel rodeado de naturaleza, desde la habitación lo qñunico que se escucha son los pájaros cantar y el río cercano, por supuesto las vistas son insuperables, está ubicado en medio de un valle precioso y con un acceso cercano a la senda del oso ademas de estar muy cerca de el museo de la prehistoria ( se accede caminando desde la senda del oso) El trato del personal es inmejorable. El desayuno está bien pero sin florituras. Es el hotel perfecto para desconectar.
Estuvimos este fin de semana. El hotel engaña por afuera, parece poquita cosa, por dentro mejora muchísimo, tiene mucha limpieza, orden y es elegante y moderno, muy práctico todo y tiene un comedor y una galería de lectura realmente hermosos. Los dueños son amables sin llegar al teatro. En el comedor hoy nos pusieron como música de fondo Arias de Mozart, realmente increíble poder desayunar o cenar mientras oyes a Mozart y no te bombardean con música basura tipo Cadena 100, 40 Principales o demás indecencias. El entorno es precioso, fue una experiencia para repetir, un encanto de hotel y de gente. La comida estupenda, sencilla pero casera y estupenda.
Sólo por la amabilidad de las personas que nos atendieron (Aurora y Pablo) ya merece la pena pasar unos días allí.
Un fin de semana sabe a poco.
La habitación que nos tocó, simplemente perfecta.
Los alrededores fantásticos con mucho que hacer y ver.
Pero puestos a destacar algo, volvemos al trato amable, casi familiar, con el que hemos sido recibidos y tratados.
Para no extendernos demasiado, diremos que no hemos encontrado ningún pero.
Todo lo que se pueda decir de la zona y, concretamente, del hotel y sus gobernantes será para elogiarles y darles las gracias por unos días muy, muy agradables.
Sin duda, un lugar y un establecimiento para volver.