Buenísimo trato, con gente sencilla y muy limpio
Nos decepcionó el cordero. Fibroso, nada jugoso, nada más ver a la chica partir el cuarto trasero que pedimos, supimos que no estaba en su punto. Una pena porque el sitio es auténtico, en un lugar mágico, volveremos para darle otra oportunidad :)
Hemos venido de rebote porque nos cancelaron la reserva en otro sitio y ha sido una agradable sorpresa. La comida excelente y el cordero especialmente bueno, además la camarera ha sido excelente en hacernos un hueco en un día lleno. Volveré cuando venga por Sepúlveda.
Muy bueno el cochinillo. Seguimos la recomendación de la encargada.Con una ensalada, patatas y un cochinillo comimos 4 y 3 niños. Los postres todos caseros buenísimos y abundantes, a destacar la tarta de queso y ponche segoviano. Experiencia muy recomendable.
Nos encantó el restaurante. Ismael ,el camarero un profesional que te hace sentirte como en casa. Estuvimos en la terraza , que está muy bien puesta y acogedora.
Nos recomendó un vino sin mirar la carta , rico y a buen precio ( no nos colocó ninguno super caro aprovechándose). Pedimos cuarto de cordero y una ensalada.
Todo exquisito a un precio razonable.
He desayunado en la barra: regular y súper caro!!!! 6€ para media barrita, un café con leche (malo) y un vasito pequeño de zumo ni en Madrid!!
Se come de pm
Tratados con excelencia. De los mejores recuerdos de lechazo. Cada plato cuidado al extremo. Desde la sopa castellana hasta las patatas fritas. Excelente. El día de huida de Madrid convertido en mágico. Hay que ir con reserva. El marco del pueblo es perfecto.
Sitio muy bueno para un aperitivo. Nos pedimos unas cervezas y algún vino. La simpatía del camarero destaca que hasta nos dejó bajar a la bodega, nos dieron unos pinchos decentes y todo a buen precio. Lo recomendaría.