Un taxista nos ofreció ir hasta la casa de Compay Segundo y no nos dececionó. No es muy turístico, de hecho es poco conocido por el turismo porque está un poco alejado pero merece la pena. La entrada es gratuita (si quieres puedes dejar la voluntad y lo que te cobran es si haces fotos) y la señora de la casa-museo te va explicando todas las estancias, incluida la habitación donde murió Compay.
A very tranquil place with a special ambience. You're likely to have the place all to yourself. The curator, Denita, was very informative and went far and beyond what anyone could expect in order to help me with my research into the music of Compay. Highly recommended for Cuban music addicts :)