Que decir, ha sido nuestra primera parada en Costa Rica, y nuestra toma de contacto con este paÃs, y no defraudó para nada, no pude cerrar la boca de admiración en los tres dÃas que pasamos en este hotel.
Atención a como se llega: Primero, desde la pista de aterrizaje de BahÃa Drake, en todo terreno, cruzando rÃos y montaña hasta llegar a una playa, sin embarcadero, por supuesto, a si que chanclas y pantalón corto para no mojarte demasiado al subirte a una lancha, que parte hacia el hotel, durante una hora y poco. En el trayecto, pudimos ver, tortugas y ballenas, (preludio de lo que verÃamos durante los siguientes dÃas), hasta llegar a otra playa, a la que se accede saltando de la lancha. De ahÃ, un tractor, te sube por la montaña hasta el hotel, por unas pendientes impresionantes, entre, literalmente, bosque, bosque puro y duro, bosque primario, es lo más impresionante que habÃa visto en mi vida, y particularmente lo que más me ha gustado de todos los sitios que visitamos durante los 15 dÃas.
El hotel tenÃa dos comedores, dos piscinas, un par de construcciones pequeñas, y los bungalows, todo completamente integrado en el paisaje.
Los guÃas, y el personal del hotel, que son los mismos, son muy agradables, siempre con una sonrisa y con ganas de ayudar en cualquier duda que te pueda surgir.
Los tours que hicimos con ellos, a cual mejor, lo explican todo muy bien y lo tienen todo controlado (dentro de que es naturaleza salvaje). Ojalá pueda volver en algún momento de mi vida a éste lugar, y a este hotel, se dice que cada viaje que haces se queda guardado en tu corazón, y yo puedo decir que un pedazo del mÃo se ha quedado allÃ, con el lugar y su gente, ojalá siga asà durante muchos años, y luchen por mantener todo el ecosistema.