Un lugar que está nuevo, muy aseado muy bonito.
Exelente me atendieron de inmediato y la citas rápidas.
Muy bien
Centro de atención de metrosalud nuevo occidente. Servicio de urgencias y hospitalizacion
Es un muy buen centro de salud, amplio y con personal muy profesional.
Es un hospital muy agradable
Meparese excelente una buena atención
Los vigilantes son muy amables, el personal a excepción de la recepcionista por Urgencias tienen una habilidad para tratar a las personas muy buena
La Unidad Hospitalaria Nuevo Occidente hace parte de la red hospitalaria de METROSALUD en Medellin y es un hospital de segundo nivel de atención con 62 camas de Medicina Interna y 8 camas de Pediatría, un área de Urgencias de primer nivel con 10 camillas de adulto y 2 de niños, área de consulta externa con 12 consultorios y programas de Promoción y prevención, como Control prenatal, Riesgo cardiovascular, Planificación Familiar, Crecimiento y desarrollo, Vacunacion, Citologias y Consultorio Rosado para tamizaje y detección de cáncer de Mama, servicio de Salud Oral, Farmacia , y cuanta ademas con Sala de partos y 2 quirofanos dotados con la ultima tecnología, cumpliendo con todas las normas de Habilitacion para las instituciones de salud y brindando una atención basada en la seguridad del paciente y la humanización de los servicios de salud.
La calificación de cinco estrellas que le asigno a este sitio es doble: a una institución y a un paisaje. Por un lado, para Metrosalud por haber inaugurado recientemente este formidable y moderno centro hospitalario, pero, por otra parte, el rasgo más espectacular en este sitio sin paralelo lo representa la grandiosa vista del valle del Aburrá que se puede apreciar desde su fantástica terraza. La cosa es mejor todavía: en un gesto admirable y de verdadero sentido comunitario, dicha terrazota exhibe un amable aviso en su entrada donde se indica que ese es un espacio para la comunidad para que todos lo utilicemos y disfrutemos: ni rejas, ni candados, ni centinelas acuciosos y desconfiados perturban la calma del ciudadano que puede subir hasta allí simplemente para expandir su vista y entregarse a su soliloquio interior.
Y no podría ser de otra forma: desde cualquier lugar de Medellín vale la pena emprender el entretenido viaje --primero en el metro y luego, en el silencioso y sosegado metrocable-- que sube hasta la estación La Aurora, vecina inmediata de este centro hospitalario. No más apearse y caminar unos metros se accede a la increíble y generosa terraza: espacio de horizontes abiertos en 360 grados y de inspiración libertaria para los ojos. Y el espíritu. Me fascina subir hasta allí, sobre todo en las tardes cuando, al ocaso, se asoma la luna llena desde el otro costado de nuestro valle: Santa Elena. Es este un punto de observación privilegiado, entre los mejores, para extasiarse viendo cómo se eleva, redonda y abultada, la luna sobre el otro horizonte lejano. Después de esta cósmica aparición, el enjambre multitudinario de lucecitas de Medellín se va encendiendo. En primer plano, siempre se impondrá el aleteo de las aves que vuelan sobre la terraza con la última luz del día. Y el rumor de la ciudad cede ante los murmullos de la noche.