Una iglesia muy bella, bien decorada y grande. En semana santa se celebran varias ceremonias religiosas y este lugar luce muy bien para ello.
Este templo es el epicentro de culto del pueblo católico Apiano. Fiel testigo de la bondad del creador manifestada en la fertilidad de estas montañas y la laboriosidad de sus habitantes. Desde su atrio, en la esquina de la plaza se puede apreciar buen paisaje.