Una finca con uno de los mejores estandares de servicio de la región. Se rodea de preciosos jardines, perfectos para relajarse en medio de la naturaleza del Quindío. Su ubicación facilita el acceso a los mejores atráctivos turísticos de la región.
Lugar hermoso muy recomendado
Impresiona cuando llegas. Las instalaciones comunes (piscina, cancha de tenis, voleyplaya), los jardines impresionan por su cuidado mantenimiento. Otra vosa son las habitaciones, les falta mantenimiento (una mano de pintura) y limpieza de paderes, te encuentras nidos de insectos por todos los lados. Solo hay una señora para todo el recinto: recepción, desayuno (flojo), limpieza y despedida y cierre. La propietaria no aparece ni por milagro, si surge incidencia la sra. Que cuida todo ha de contactar por teléfono y si hay suerte contesta. ¿repetiríamos? Seguramente buscaríamos otro alojamiento