El único atractivo del sitio es su ubicación frente a la plaza de BolÃvar del pueblo de Marsella.
El menú es desordenado, no dice precios y diseñado en paint, por alguien sin el menor concepto de estética; o que por lo menos haya visto menús de otros sitios.
Lastimosamente, no trabajan con café local, sino con café sello rojo (industrial y comercializada en todas las tiendas de cadena). Es triste que no hayan apuestas con la identidad de un pueblo tan cuidado en sus fachadas.
Venden cafe cerrero y campesino (con panela) hecho con café marsellense, delicioso. Si les gusta el café, visitenlo. El ambiente es como 70's buena atención.
Excelente servicio