Un lugar increíble, atención impecable y cocina inigualable. Mickael es uno de los mejores anfitriones que he conocido y su cocina francesa es tan buena que no puede describirse en una breve reseña de google. El lugar es 100% libre de televisión, pero no se la extraña con las magníficas vistas del lago y de los volcanes Osorno y Puntiagudo. Las habitaciones en el hotel son muy cómodas y acogedoras, y el desayuno con todos productos manufacturados por el anfitrión, esta fuera de este mundo. Los tragos y vinos son excelentes tambiénsobre todo un Pisco Sour en la terraza. Cuento las horas para poder volver a El Taique!