El tour es efectuado por una de las personas que trabajan dia a día confeccionando los diferentes aceites y cuidando de los cultivos. Conoce muy bien su trabajo y logra traspasar la pasión por lo que hace a quienes la escuchamos.
Tanto ella como la señora alemana que atiende la cafetería y el señor argentino que es el administrador del fundo, son realmente simpáticos y muy preocupados de que esta sea una buena experiencia para quienes los visitan.
Ellos mismos nos recomendaron volver en diciembre, ya que en ese mes toda la lavanda está florecida y el espectáculo es impresionante.
Muy recomendable paseo de unas 2 horas de duración en total.