Cuando caí en este lugar estaba embarazada, fui porque me salió un uñero que se infectó y en la Caja dónde estoy asegurada no tienen la especialización de podología, hasta el día de hoy me arrepiento haber ido a este lugar.
En primer lugar, la señora llegó media hora tarde y yo con la tremenda barriga, el lugar no se veía higiénico (sólo espero que el instrumento que utilizó para hacerme la curación haya estado esterilizado), esta señora me lastimó tanto el dedo que tuve que ir a emergencias de la Caja, al salir del lugar me dijo que no garantizaba la curación y que era muy probable que se vuelva a infectar, estaba más preocupada en cobrar los 200 bolivianos de consulta (sin darme factura) y ni siquiera me dijo que vaya una segunda vez para que ella me haga el seguimiento de la curación que ella misma me había hecho. Me dió una medicación para el dolor pero no detalló de cuántos miligramos debía ser la pastilla y tomando en cuenta que estaba embarazada, ese dato era MUY IMPORTANTE.
Es lamentable que existan este tipo de "profesionales" que sólo engañan a la gente.
Sería bueno que las Autoridades hagan mayor control para evitar que centros como este funcionen.