Fue en sus inicios un almacén y despacho de bebidas, y su nombre surgió del lema: "para tomar bebida, tomar la buena; para tomar la buena, la buena medida". Pasó a ser el bar que es hoy en 1972. Sus dueños son padre e hijo Angel y Antonio Schiavone, que se hicieron cargo en 1971. Sirve principalmente sandwiches de mortadela y jamón crudo, y al mediodía platos caseros. Lo que más se toma es vino con soda, que reemplazó a la ginebra y al café.
Después de los '80 el bohemio fue desapareciendo y el puerto dejó de trabajar, lo que trajo aparejado el derrumbe de este símbolo. El lugar conserva gran parte de su encanto, ya que no ha sufrido modificaciones. Sin embargo, una restauración es necesaria, especialmente en sus pisos y sus mesas de fórmica.
Muy bueno
La Buena Medida es un bodegón maravilloso, mágico. La atención de sus dueños Tony y Luis Schiavone es cálida y familiar. No se puede dejar de probar las rabas, exquisitas; las albóndigas con puré; el arroz con calamares, un clásico de la casa, y el bife de chorizo. Si va, sin ninguna duda que volverá. Sitio frecuentado por artistas plásticos, gente del cine y fotógrafos. Uno de esos lugares que nunca debería de desaparecer.
Muy descuidado. Se entiende que la zona está cada vez peor y se hace difícil de mantener, pero como bar notable que es deberían darle una mano.
Feo lugar.
Hicimos nuestro evento allí para revalorizar esta esquina notable de La Boca, donde concurrieron todos los vecinos. Se trata de un lugar con mística. Cocina barrial hecha sin secretos pero con el condimento ideal: el amor por el trabajo. Simple, digno, completamente necesario.
Un lugar para visitar
Bodegón Notable de La Boca. Riquisimas empanadas, platos caseros simples y abundantes. Muy simple ambientación. Sin opciones de vinos. Igual, recomendable,
Lo mejor de la Boca tiene toda unas historia
Un rincón de la boca profunda. Excelente comida. Ambiente de amigos.
Lindo bar
Excelente un bodegón típico de la Boca, atención excelente y comida muy buena